Isidoro Moreno López

  • Obra
    • Obra Completa
    • > Castilla
      • Pintura
      • Apuntes
    • > Albarracín
      • Pintura
      • Apuntes
    • > Cantábrico
      • Pintura
      • Apuntes
    • > Figura
      • Pintura
      • Apuntes
    • > Arquitectura
      • Pintura
      • Apuntes
    • > Nieve
      • Pintura
      • Apuntes
  • Trayectoria
  • Crítica
  • Momentos
  • Novedades
  • Contacto

Alma y paisaje

Alma y paisaje

 

 

Conocí a Isidoro Moreno en Albarracín, enclave donde se perciben de manera singular las fuerzas de la Naturaleza; allí, las potencias telúricas entrañan al hombre en la roca y le hacen sentir como parte de la historia del Mundo. No es por tanto casual que dos pintores, uno joven y otro adentrado ya en los derroteros de la vida, coincidieran en este lugar y en asuntos que a ambos apasionaban desde siempre, aun sin conocerse, como lo es la comunión con el Paisaje, en un afán de expresión, de comunicación de vivencias. Ambos lo hacemos aferrados a un lenguaje, la pintura materia, la pintura signo, la pintura color, en la conciencia de que con la necesaria destreza, pero con suma humildad, se pueden desvelar los secretos celosamente  guardados por la tierra.

 

No sé si Isidoro es consciente, ajeno a gratuitas modas y a veleidades tan en boga, de que con su pintura descorre velos de oscuridad y oferta revelaciones inéditas a aquéllos que se plantan delante de su obra. También lo hacía Jean Dubuffet, con dispar estilo pero utilizando la misma gramática cuando –ya no en su obra pictórica densa en su propia materia, sino en sus dibujos- recreaba ilusoriamente en una superficie plana, sin relieves, los accidentes con que  se mostraban ante su vista lo orgánico y lo inorgánico, como oferta de un placer profundamente sensorial en su sugerencia de lo táctil.

 

He tenido la fortuna, no sólo  de descubrir la obra de Isidoro, sino de verle pintar, y he sentido cómo él entiende los elementos –aire, agua y tierra- como un conjunto absoluta y necesariamente asociable en los códigos de la Pintura; mancha, signo y textura suponen, en su obra, medio y fin hacia una comunicación trascendente.

 

Conoce muy bien nuestro pintor la necesidad de discernir, resumiendo las ofertas del paisaje en su discurso pictórico, y de su alma castellana fluyen a borbotones, pero ordenada y cadenciosamente, manifestaciones de amor y de pasión por la vida, de las que todos deberíamos ser partícipes.

 

José María Rueda Andrés

Pintor

Profesor de  la Facultad de

Bellas Artes de la Universidad

Complutense de Madrid

Copyright © 2026 · Aviso Legal · Isidoro Moreno López

Diseño Web: DespachoTres.com

En cumplimiento de la ley, te informamos del uso de cookies para mejorar tu experiencia de navegación Aceptar Más Información
Más Información

Privacy Overview

This website uses cookies to improve your experience while you navigate through the website. Out of these, the cookies that are categorized as necessary are stored on your browser as they are essential for the working of basic functionalities of the website. We also use third-party cookies that help us analyze and understand how you use this website. These cookies will be stored in your browser only with your consent. You also have the option to opt-out of these cookies. But opting out of some of these cookies may affect your browsing experience.
Necessary
Siempre activado
Necessary cookies are absolutely essential for the website to function properly. This category only includes cookies that ensures basic functionalities and security features of the website. These cookies do not store any personal information.
Non-necessary
Any cookies that may not be particularly necessary for the website to function and is used specifically to collect user personal data via analytics, ads, other embedded contents are termed as non-necessary cookies. It is mandatory to procure user consent prior to running these cookies on your website.
GUARDAR Y ACEPTAR